erycarmen hace 761 dias
El estrés culinario acaba contagiándonos sus prisas, afirma un reciente estudio, según el cuál la comida rápida provoca que seamos más impacientes, independientemente del tiempo del que dispongamos.
Ésta es la lógica que siguieron al hacer el estudio: disfrutar o, más bien, devorar a diario unas hamburguesas con patatas hechas al instante en un fast food puede afectarnos psicológicamente. ¿Cómo? Dejándonos llevar por la dinámica del lugar. Así, frecuentar esta atmósfera y comer estos alimentos desencadenaría un curioso fenómeno: deseos de felicidad inmediata y reducción del impulso de ahorrar dinero, dicen los científicos.
Los estudiantes que participaron en el estudio se hicieron más nerviosos, incluso cuando se les mostraba el logotipo de la cadena de hamburgueserías McDonald’s en un pantalla de ordenador, tan rápidamente que no podían reconocerlo.

